Biomasa: ¿Una alternativa a los combustibles fósiles?

15 abril, 2020
Biomasa: ¿Una alternativa a los combustibles fósiles?
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Durante mucho tiempo, la fuente de energía más importante fue la biomasa. Tras la revolución industrial, los combustibles fósiles pasaron a ocupar su lugar, quedando relegada en un segundo plano. Hoy en día, a partir de una creciente preocupación por la sustentabilidad, la relevancia de la biomasa comienza a resurgir. ¿De qué se trata y por qué puede considerarse como una alternativa a los combustibles fósiles?

 

La biomasa es toda materia orgánica susceptible de ser transformada en energía. Puede ser de origen vegetal o animal, desde desechos de agricultura hasta restos de madera. Existen tres grandes grupos para clasificarla:

 

  • Natural: proveniente de la naturaleza, sin intervención humana. Explotar extensivamente este recurso no resulta compatible con la sustentabilidad, por lo que hay que proceder responsablemente.
  • Residual: producto de las actividades de las personas, por ejemplo los residuos sólidos urbanos.
  • Producida: derivada de campos de cultivos donde se produce una especie en específico con la exclusiva finalidad de su aprovechamiento energético.

 

Asimismo, puede ser generada a partir de diversos métodos. Para materia de menor humedad, como paja o madera, funcionan mucho mejor los métodos termoquímicos. Los mismos consisten en emplear calor a través de calderas para transformar a la biomasa. Las cenizas producidas pueden ser utilizadas posteriormente como abono y, en caso de instalarse un acumulador, se puede almacenar el calor sobrante. Por otra parte, para materia de alto contenido en humedad, son ideales los métodos bioquímicos que consisten en utilizar microorganismos que degradan las moléculas.

 

Como consecuencia de la utilización de estos métodos, se puede obtener energía que puede utilizarse de diferentes formas:

 

  • Energía térmica: se utiliza para dar calor, que puede ser aprovechado directamente, por ejemplo para cocinar alimentos. También se usa para generar vapor o electricidad.
  • Biogás: combustible para aplicaciones térmicas en el sector ganadero y agrícola.
  • Biocombustibles: alternativa a los combustibles tradicionales del transporte. El bioetanol puede sustituir a la gasolina, mientras que el biodiesel reemplaza al gasoil.
  • Energía eléctrica: se pueden obtener potencias de hasta 50mw.

 

Ahora bien, como toda fuente de energía, la biomasa posee ventajas y desventajas. Veamos cuáles son:

 

Ventajas

  • Es renovable;
  • Tiene un coste muy inferior al de la energía convencional;
  • Fomenta el reciclaje y la economía circular, ya que puede utilizar los residuos de las industrias;
  • Genera pocos residuos que, además, son biodegradables;
  • Ayuda a la limpieza de los montes, ya que se apropia de sus desechos (como hojas y troncos caídos). De este modo, también previene incendios;
  • Mejora el aprovechamiento de las tierras, ya que aquellas en barbecho se pueden destinar a cultivos energéticos.

 

Desventajas

  • Posee bajo poder calorífico;
  • Requiere mayor espacio de almacenamiento que otros tipos de combustibles, lo que también complica su transporte; 
  • Muchos de estos recursos tienen elevados contenidos de humedad, lo que implica que en determinadas aplicaciones deba atravesar previamente un proceso de secado;
  • El rendimiento de las calderas de biomasa son algo inferiores en comparación a las que utilizan combustible fósil.

 

Si bien es cierto que una de sus mayores debilidades es el volumen que ocupa, este problema puede ser sorteado ubicando el proceso de conversión cerca de las fuentes de producción de biomasa, como aserraderos y granjas. Por otra parte, a pesar de los demás inconvenientes expuestos, la biomasa continúa presentándose como una alternativa más sustentable, menos contaminante y más barata que los combustibles fósiles.

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